lunes, 20 de febrero de 2012

La meditación aumenta el tamaño del cerebro

En buena fe:

El siguiente artículo es una traducción de un texto de la universidad de Harvard. Quien quiera leer directamente el artículo en su idioma original (inglés) puede hacerlo entrando al siguiente enlace:
http://news.harvard.edu/gazette/story/2006/02/meditation-found-to-increase-brain-size/




La meditación aumenta el tamaño del cerebro




Imagen de corteza cerebral
Los meditadores tienen cerebros más grandes que las personas no-meditadoras
Investigadores de las Universidades de Yale, Hardvard y el MIT;  encontraron irrefutables evidencias que sostienen que la práctica de la meditación modifica la estructura fisiológica del cerebro.  Sus estudios de escaneo cerebral, nos demuestran,  que los meditadores con experiencia tienen en algunas  áreas cerebrales (involucradas en procesos cognitivos de primer nivel como ser la atención, la concentración y el procesamiento de información sensorial) más grande que los no meditadores.

Algo muy  positivo de este descubrimiento para tener en mente, es que en una zona del cerebro, la  materia gris se encontró engrosada significativamente mayor en personas mayores. Este engrosamiento, producido por la meditación en el cerebro de los meditadores mayores y expertos, superaba en tamaño a las áreas de  las personas más jóvenes y con menos práctica de Mindfulness.
Esto, es muy interesante, dado que esas  secciones de la corteza cerebral humana, que se encargan del pensamiento o función ejecutiva, normalmente se adelgazan a medida que envejecemos.
Es decir, que practicando meditación no sólo detenemos el deterioro cerebral propio del envejecimiento, sino también, fortalecemos el área en cuestión.

En el comunicado para la revista de Harvard, la doctora Lazar (directora de la investigación) afirmó: “Nuestros datos sugieren que la práctica de la meditación puede promover la neuroplasticidad cerebral en adultos en áreas cuyas funciones más destacadas son el procesamiento cognitivo y emocional, induciendo al bienestar


Lazar (en el centro) platicando con
dos de sus colaboradores
Los investigadores compararon los escáneres cerebrales de 20 meditadores experimentados con los de 15 no meditadores. Cuatro de los expertos en meditación  no eran monjes en aislamiento. Y  el resto, tenía  trabajos en carreras como derecho,  salud  y  periodismo.
 Todos los participantes eran de raza blanca y  durante la exploración con los escáneres cerebrales, se midieron los cerebros de  los meditadores mientras meditaban. En cambio, el grupo no experto, era escaneado  mientras se relajaban ; permitiéndoles pensar en lo que se le de la gana.

Los meditadores expertos, practicaban un estilo de meditación budista, cuyo foco de atención se centra en cualquier contenido que aparezca durante la práctica. Ya sea la respiración, una sensación corporal, un pensamiento, una emoción, etc, sin juzgarla y observándola tal y como ésta era.

Lazar explicó que el objetivo era prestar atención y aceptar la experiencia sensorial en vez de pensar sobre esa experiencia sensorial, es decir, vivir la experiencia en tiempo presente, sin juzgar y con atención plena. Lazar prosiguió: “Si por ejemplo, si se escuchaba un sonido le prestaban atención y simplemente lo escuchaban sin reacción, en vez de pensar qué tipo de sonido es, de dónde viene, etc. Si tus piernas se estaban durmiendo, simplemente, las sentían tal y como estaban. Y si nada aparecía durante la meditación, se le prestaba atención a la respiración”. Lazar se sorprendió al ver que los meditadores expertos no producían contenidos mentales en su cerebro durante los escaneos cerebrales.

Los participantes del estudio tenían un compromiso con la práctica que promediaba los 40 minutos diarios. Alguno de éstos,  habían estado haciéndolo desde hace sólo un año, pero  otros desde hace décadas. La profundidad de la meditación se midió por la desaceleración de las tasas de respiración.
Los más involucrados en la meditación mostraron los mayores cambios en la estructura del cerebro. "Esto sugiere fuertemente", concluye Lazar, "que las diferencias en la estructura del cerebro fueron causadas por la meditación”.
Lazar practica meditación desde hace casi una década. Ella al principio no estaba segura de si la meditación iba o no a funcionar, pero luego de la práctica pudo ver cambios y resultados, por eso se motivo en hacer las investigaciones sobre neurociencias y meditación. “La meditación reduce el estrés, aumenta la claridad de los pensamientos y la tolerancia de atención a situaciones difíciles”.


Control de pensamientos aleatorios

Mindfulness, se puede practicar en cualquier momento y en cualquier lugar. "Las personas que lo hacen,  rápidamente se dan cuenta que gran parte de lo que sucede en sus cabezas implica pensamientos al azar que a menudo tienen poca relevancia" comentó  Lazar. "El objetivo no es " vaciar la cabeza”, sino  procurar tener una mente lo suficientemente entrenada como para  no quedar atrapado en pensamientos aleatorios que aparecen en la conciencia."

Ella utiliza este ejemplo: Frente a una fecha límite importante, las personas tienden a preocuparse por lo que pasará si  echo el trabajo de menos, o si el producto final será lo suficientemente bueno para satisfacer el jefe. Puedes volverte loco con  improductivos pensamientos del tipo: "¿qué pasaría si?".
Dijo Lazar que "Si, en cambio, en estas situaciones nos  centramos  en el momento presente, en lo que se necesita hacer y lo que está sucediendo ahora mismo, gran parte de la sensación de estrés se va. De éste modo, los sentimientos y  preocupaciones dejan de ser un obstáculo  y se logra un plus de motivación."


El aumento del espesor de la materia gris es de 4 a 8 milésimas de pulgada. "Estos aumentos son proporcionales al tiempo y a las veces que una persona ha estado meditando durante toda su vida", señala Lazar. "Esto sugiere que las diferencias de espesor se adquieren con la práctica extensa y no sólo debido a las diferencias consitucionales, anatómicas y  cerebrales  entre los meditadores y no meditadores."

No obstante, la doctora señala que aun quedan  preguntas básicas que deben ser contestadas. A saber:  ¿Qué causa el aumento del espesor? ¿Tiene la meditación responsabilidad en la producción de  más conexiones entre las células cerebrales?  ¿Cómo se relaciona la meditación con los vasos sanguíneos? ¿Cómo es que el aumento de espesor del cerebro influye  en el comportamiento diario? ¿Promueve una mayor comunicación entre las áreas intelectuales y emocionales del cerebro?

Para obtener respuestas, los estudios más grandes se han previsto en el Massachusetts General Hospital, el centro afiliado a Harvard, donde Lazar es una científica, especialista en el área  de  investigación.
Este trabajo incluyó sólo a 20 meditadores y sus cerebros fueron escaneados una sola vez.

"Los resultados son muy alentadores"  comenta Lazar. "Pero aún se necesita hacer uso de un mayor número de personas,  y  a su vez ponerlas a prueba varias veces. También tenemos que examinar sus cerebros antes y después de aprender a meditar. Nuestro grupo de investigadores y científicos está planeando hacer esto. Con el tiempo, este tipo de investigación debe revelar más sobre la función del engrosamiento cortical, es decir, cómo afecta la meditación al procesamiento  emocional, y nos permitirá  saber su relación con la conciencia y la capacidad de  juzgar".

¿La meditación retarda el envejecimiento cerebral?
Pregunta: ¿Dado que este tipo de meditación contrarresta el achicamiento natural de la superficie del cerebro, responsable del pensamiento, podría ser que la meditación entonces  juegue un papel protagónico en el enlentecimiento e incluso reversión- del envejecimiento cortical? De ser afirmativa la respuesta,  sería maravilloso poner estas técnicas en prácticas en centros de asistencia.

La doctora Lazar es cautelosa en su respuesta: "Nuestros datos sugieren que una pequeña porción del cerebro parece tener una menor tasa de adelgazamiento cortical, por lo que la meditación puede ayudar a retardar algunos aspectos del envejecimiento cognitivo. Pero es importante recordar que los monjes y yoguis padecen los mismos males que el resto de nosotros. Ellos también envejecen y mueren. Sin embargo, disfrutan de una mayor capacidad para prestar atención y mayor capacidad para hacer buen uso de la memoria. "


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